jueves, 16 de mayo de 2013

16º 101 kms de Ronda. La Crónica.

Semana completa de sentimientos de todo tipo, sobre todo por ligar mi participación en esta prueba con el reto solidario contra la hepatitis C que quise montar. Al final, decepción deportiva porque la aventura acabo en el mismo sitio que el año pasado, en el maldito Cuartel de la Legión.
En cuanto al resto, vivencias, convivencia con los amigos y con la familia que vino a verme, éxito total. Y para el reto solidario también. Mucha difusión de la labor del hospital, concienciación sobre la enfermedad de la Hepatitis C (ahora mas gente conoce de su existencia y efectos) y una cantidad para el Hospital de dinero nada despreciable.
Comienzo de la aventura
La semana de la prueba se me hizo muy larga, principalmente por el nerviosismo. La ayuda suplementaria que debía darme el reto solidario, quizás no la canalicé bien y se me hizo más presion que otra cosa. Eso me hizo pasar una semana muy nervioso, por la responsabilidad que me suponía que no quería fallar y también por los intentos de recuperación de un fuerte catarro que me apareció la semana anterior.

El viernes a primera hora de la tarde salimos para Ronda, Merche, los dos niños pequeños y yo (el mayor se incorporaría el sábado); junto con los amigos Agustín y Jose Manuel. El día siguiente vendrían a animar más familia, mi cuñada y pareja; dos hermanas mías y otro cuñado, además de mi sobrina Isabel.

Lo primero que hicimos fue en Ronda coger las llaves de la casa donde conseguimos encontrar sitio los meses antes. Una casa estupenda y muy bien situada entre el Cuartel y Benaoján, con piscina y todo.
Además aprovechamos que había poca gente para dejar las mochilas. Jose Manuel, Agustín y yo decidimos dejar sólo mochila en el Cuartel, y fue un acierto impresionante como se comprobaría al dia siguiente.
Estuvimos un buen rato disfrutando del entorno de la casa, admirando los paisajes. En pleno valle del Guadiaro y justo entre la subida a la Ermita de Montejaque y la nueva subida al Cortijo de la Manía por el otro extremo del Valle.
Jose Manuel estuvo enseñandonos las camisetas que con tanto cariño y trabajo preparó con propaganda sobre el reto solidario, el blog y algunos mensajes de motivación positiva.
En la cena de la pasta
Mas tarde nos fuimos hacia Ronda para hacer la cena de la Pasta, en la que había un genial ambiente como siempre. Allí saludamos a Marmen y David, a Abencio y Estrella, y algunos amigos más. Debimos habérnos puesto las camisetas de Jose Manuel al ir a Ronda esa noche, pero no lo hicimos y fue una lástima.
La comida estuvo bien, las carpas del ejercito estaban llenas, pero enseguida se encontraba sitio. Seguramente por los nervios yo no pude acabar los dos platos por completo, pero tanto el aliño de papas como los macarrones estaban deliciosos.

Paseo para recoger el coche y vuelta a casa. Jose Manuel dejó su coche en Ronda para tenerlo disponible cuando llegase a meta, ya que mínimo 5 o 6 horas de diferencia entre nosotros y él iba a haber seguro.
Preparamos en casa algunas cosillas, nos ponemos las camisetas y hacemos fotos. Yo decido que voy a correr con ella. La camiseta es una autentica pasada, no le falta de nada, tiene hasta publicidad de Salas Lluch...
Con las camisetas confeccionadas por Jose Manuel
Después de una cervecita para intentar que el sueño apareciera antes, nos vamos a descansar. Y ahí empezó la primera tortura del dia porque no era capaz de dormirme. Tenia sueño, pero los nervios no me dejaban quedarme tranquilo. Cuando ya me estaba haciendo a la idea que iba a presentarme a la carrera sin dormir un sólo minuto, me quedé un poco traspuesto. Yo creo que fue sólo una hora o así lo que consegui dormir. Ya empezamos el dia bastante, bastante mal.

Ya por la mañana, desayuno, cuarto de baño, preparativos de los pies con el Omnifix, Además de las plantas y los talones, protejo cuatro de mis dedos donde en alguna ocasión he tenido algun problema de rozadura. Terminar de organizar lo de la mochila y Merche nos acerca hasta el campo de futbol. Por lo que no tenemos problema de busqueda de aparcamiento y rapidamente nos vamos a la salida. Nos hacemos una foto antes de entrar al campo.
Al salir del coche y dirigirnos a la salida

Cuando nos aproximamos al estadio, se ve mucha gente, pero quizás menos de la que había en el año anterior. Sin mucha bulla pasamos al cesped. Aún no están por alli el grupo de Pretorianos, al que hemos visto fuera. Recibo la llamada de Luis Manzanedo que está debajo de la carpa y vamos hacia allá. De camino nos encontramos con David Melojero, pero desafortunadamente no vemos a su cuñao, Jesus; que hubiera sido una excelente compañía. En la carpa legionario, además de Luis, vamos a David y Marmen. Pero luego se nos despistan y ya no los veremos más. Tanto David como su mujer, Marmen harán una excepcional carrera.
Con Agustin, Luisma y Jose Manuel en el estadio
Luis, Agustín, Jose Manuel y yo acampamos haciendo la espera al lado de la carpa. Espero con nervios que llegue uno de los momentos que me han tenido más nervioso durante la semana, que es que un equipo de grabación de TV, capitaneado por Silvia Haro, la fotografa jartible; se han desplazado a Ronda para hacerme un reportaje sobre mi reto solidario, la enfermedad de la Hepatitis C, y las investigaciones del Hospital de Valme. Mientras tanto, conseguimos al fin dar con Juan Carlos y con Damián, que los móviles no estaban respondiendo, y nos reunimos también con ellos.
Respondiendo a las preguntas de Silvia
Se aproxima la hora de salida y los nervios van para arriba. Cuando faltan 10 minutos para las 11 aparece el equipo de Silvia y me graban la respuesta a 3 o 4 cuestiones facilitas de las que me sabía la respuesta a la perfección. Ofu, menos mal....
Nos vamos ya rápido para la salida, se forma un tapon tremendo y estamos prácticamente a la cola de todo el mundo. En ese momento nos juntamos con el grupo al completo de los Pretorianos de Tomares, junto a Havie Rosales. Silvia aprovecha esos momentos para hacerle alguna pregunta más a Jose Manuel y a Havie.
Comienza toda la ceremonia de la salida, los vivas, saludo con la gorra en la mano izquierda, y todos para adelante muy muy despacito con la música de "Las Tres Torres". Espectacular, pero el año pasado fue todo más imponente. No se si porque hubo más tiempo de música, o era más fuerte....
Salimos del estadio y se ve la cola de carrera cerca nuestra. Avanzamos por las calles de Ronda andando pues no hay manera de correr entre tanto andarín. Compartimos marcha todos los que hemos salido juntos hasta que los que van a ir mas rapido se van por delante no sin antes despedirse y desearnos suerte mutuamente. Es curioso que durante la travesía de Ronda a nadie se le pasa por la cabeza la dureza y las cosas que nos depararán las próximas 24 horas.
Por las calles de Ronda. Este "bicho" de la gorra sahariana, nos sacaría 28 kms de diferencia

Pasamos por delante de mi familia, que se encuentran alli esperando tal como el año pasado, ya solo queda bajar por esa parte de Ronda tan bonita que cruza por dos puentes distintos el rio Guadalevín. Todo cuesta abajo y tranquilo y en poco tiempo más salimos a los caminos.
Manteniendo la vista puesta en el grupo de Pretorianos, grupo que pienso que es una buenisima referencia mantener cercana, vamos avanzando pero lentamente. Trotamos durante períodos muy muy cortos porque no se puede o porque ninguno de nosotros quiere arriesgar lo más mínimo. Aunque la verdad es que, como vamos en el pelotón donde hay más andarines y los caminos no son muy anchos, trotar es verdaderamente difícil, al contrario del año pasado donde la situación donde nos encontrabamos, mucha de la gente iba avanzando al trote y se encontraban muy pocos andarines. Los que hacemos grupo somos Juan Carlos, Damián, Agustín y yo.
Poco a poco llegamos al primer avituallamiento, en el que no paramos. La idea, después de la experiencia del año pasado de que en los 4 o 5 primeros puestos llenar los botes suponía una perdida de tiempo granísima; era no parar en ninguno de los puestos a rellenar hasta Navetas (km 24) y en el Puente de las Ventillas, Merche me rellenaría los dos botes (km 13 aprox.). Con esto la idea era ahorrar muchísimo tiempo.
Como yo soy así que me gusta controlarlo todo y mirar tiempos, ver referencias, etc... Llevaba apuntado los tiempos de paso por cada avituallamiento del año pasado, y en el punto 1, llevabamos ya perdidos más de 6 minutos. Se notaba que habíamos andado muchisimo más.
Despues de la subida del km 6, con Ronda al fondo

Seguimos y ahora lo que viene es la fuerte subida del km 6 en la que se ve el reguero de gente y Ronda a lo lejos. Se pone todo el mundo en fila de a dos, porque por el centro del carril casi que no se podía avanzar. Poco a poco llegamos arriba, intento reunir a los demás para hacer una foto desde arriba juntos los cuatro, pero ya han tirado para adelante y no hay manera. Por arriba de la cuesta saludamos por primera vez a Estrella y Abencio, que vienen andando a muy buen ritmo, y hacia el km 7 donde entramos en una pista donde se puede correr, hacemos algo de trote, aunque tampoco demasiado. Juan Carlos para ahorrar el máximo de energía tiene una forma peculiar de trotar en que se desplaza muy lento, y se queda atrás  por lo que dejamos de trotar de vez en cuando para que nos coja. Por aquí lo cierto es que casi todos van andando, estamos entre todo el grueso de andarines de la prueba. Y para mi sorpresa desde ya empiezo a sentir molestias en el talón izquierdo, no sé si ya está empezando a formarse una ampolla y llevamos menos de 10 kms.
Esta parte del recorrido en que se entra en una zona de mucho árbol es bastante bonita. Y por aquí la temperatura es muy buena, hace bastante fresco, aunque en las zonas de sol donde no hay árboles, sí que se nota el calor, y cuando no corre mucho viento, algunas veces es incluso excesivo, aunque ni por asomo como fue el año pasado.

En el km 10 llegamos al primer avituallamiento grande, con frutas, isotónico  etc... El legionario que está alli parece que se ha tomado algo más del isotónico  está chillando, gritando, animando al personal... Muy simpático. Comenzamos con la ingesta brutal de plátanos del día. No sé yo la cantidad de ellos que tomaría, al final los he aborrecido totalmente. Por este segundo puesto llevamos 12 minutos perdidos, pero a partir de ahora es cuando se debería empezar a notar la recuperación, ya que en este avituallamiento y en el siguiente es donde más perdimos el año pasado. Hay cola para llenar el bote, pero tampoco demasiada.
Continuamos y llegamos a una carretera por donde cogemos ya en dirección al Puente de las Ventillas, un camino que conozco del Homenaje a la Legión del 2012. Por aquí los problemas siguen aumentando. El terreno no es llano, tiene ondulaciones, trotamos un poco, pero no me encuentro cómodo, muscularmente veo que las piernas se me cansan y cargan de una forma extraña. Pienso que será de correr poco y espero que continuando con el trote desaparezca algo esa molestia, pero no es así. Desde el principio de esta prueba las sensaciones son malas, no tiene nada que ver a como disfrutaba el año anterior. Intento al trotar mover las piernas lo menos posible, aunque vaya muy lento.
Llegando al Puente de las Ventilla y rellenando botes
Llegamos al Puente de las Ventillas, donde se encuentra mi mujer y resto de la familia, llegamos con bastante más retraso del previsto. Se ponen a dar unos gritos impresionantes, y todos llevan las camisetas que hizo Jose Manuel. Besos, palabras de animo, menudo subidón! Si las sensaciones no son buenas, a partir de ahora deberían de cambiar. Mientras estamos saludando nos adelanta un grupo numeroso de Pretorianos. Lleno los botes y cruzamos el puente para entrar en el bucle del Circuito Ascari.
Nos cruzamos con los corredores que van en las primeras posiciones y es impresionante a la velocidad que van y la pinta que tienen.
Y justo en la entrada del avituallamiento del inicio del bucle, está de nuevo Silvia con sus colegas y me vuelven a grabar. Me preguntan como voy y tal, y esperan verme un poco más adelante. En el avituallamiento, este año se puede coger agua casi sin espera, cosa que el año pasado fue un caos. Parece que este puesto ha sido mejorado notablemente, incluso había dos o tres grifos más al salir de él. Hemos recuperado algo, para 8 minutos de retraso sólo. Pero continúo sumando problemas, me empiezo a notar un dolor sospechoso en la parte de arriba del dedo gordo del pie derecho, que procuro olvidar.
Hasta llegar al circuito de velocidad trotamos algo, pero no demasiado. Volvemos a saludar a Estrella y Abencio, que siguen a un ritmo de marcha espectacular, y por la zona cerca de la carretera, un poco antes de llegar al circuito nos cruzamos también con Alonso, a quien conocimos y compartimos unos metros en la prueba de hacía unas semanas en Sanlúcar.


El llegar al circuito es algo impresionante, porque no te puedes imaginar que haya eso allí, además que había unos cuantos coches haciendo sus carreritas a toda máquina. Por esta zona se quitó un poco el sol y desapareció la calor por completo. Un poco después llegábamos al quinto avituallamiento, al de Navetas (km 24,5), y además ya con un minuto de ventaja respecto al año pasado. Aquí, la cola para acceder a los sandwich que había el año pasado había desaparecido, no se si porque pusieron doble línea, y pudimos recoger bien el sandwich de jamón york, el donut, y la cocacola.
Cogimos un lugar donde sentarnos los 4 a comer y hacer un pequeño descanso  Había unas vistas del circuito espectaculares.
Aquí dudé mucho si quitarme los zapatos e intentar ver las dos molestias que tenía por si podía hacer algo por arreglarlas. Juan Carlos sí que se quitó zapatos y calcetines, se los limpió y cambió. Damián no sé si hizo lo mismo. Finalmente decidí ser fiel a la estrategia que me había propuesto que era no quitarme un zapato durante la carrera a no ser en presencia de un podólogo. Y creo que acerté.
Luego a llenar los botes en la cisterna por primera vez (ya lo haría así en todas las cisternas), de nuevo saludo a Estrella y Abencio, y nada más continuar la marcha Juan Carlos se para por primera vez por problemas estomacales. Entre la parada suya y de algún otro y entretenimiento del tercero con el móvil, en el resto del terreno hasta salir del bucle, que es propicio para trotar, no lo hacemos y además los cuatro nos separamos y cada uno va por si cuenta hasta que llegando al puente de las Ventillas, de nuevo nos volvemos a reunir.
Camino hacia Parchite por la "Autopista al Infierno", hace muchísimo menos calor que el año pasado, y en el punto de avituallamiento no hay nadie enfermo ni tirado, ni nada por el estilo. Llegamos de nuevo con 5 minutos de retraso respecto a el año pasado por no haber trotado casi nada en esta parte. Giro a la derecha y ahora el terreno es muy propicio para trotar. Empezamos a hacer un intento y Damian se va por delante, pero mis piernas noto que se cargan mucho y no se puede arriesgar por lo que lo dejo rápido. Los demás también paran excepto Damián, que prácticamente llega a Arriate del tirón, aunque luego nos espera.
Por las calles de Arriate muchísima animación, como siempre. Pasamos al grupo de Pretorianos, que se encuentra en un avituallamiento extra de un bar, y poco después vemos a la familia esperando. Ahora ya se encuentra Javi entre ellos, que ha vuelto de su viaje a Alemania. Merche me da lo previsto en este punto que son los bastones de senderismo. Con ellos espero hacer más fácil la subida a la Cuesta de los Cochinos, y ya los llevaré todo el resto del día.
Un poco más allá se encuentran mis hermanas que me ofrecen réflex y aprovecho para ponerlo por toda la pierna. Antes, cerca de Parchite, ya me unté el radio salil en crema y parece que las piernas se encontraban mejor. Salimos de Arriate, cruzamos el arroyo en un paraje precioso y encaramos la subida previa a Cochinos que nos lleva hasta la Casa del Marqués. Agustín y Juan Carlos quedan un poco atrás no se si por alguna parada / llamada de telefono, y Damian se va por delante, pero en el avituallamiento de la Casa del Marques nos volvemos a agrupar. Reponemos agua y vuelta a comer plátanos. Km 35,8 y pasamos con 4' y pico de retraso respecto al año pasado tan sólo.
Subiendo la cuesta de los Cochinos, al fondo, Arriate
Empezamos a subir Cochinos, cuesta dura, bastante dura, pero nada comparado a lo que ocurrió el año pasado en el paso por aquí con el fortísimo calor que hacía. Empezamos a tirar de bastones y alguna paradita para hacer fotos. Juan Carlos y Damián se van por delante. Mantenemos buen ritmo y vamos pasando zig-zags unos tras otros. Nos pasan Javier Raposo y creo que Cesar a un ritmo vertiginoso. Por delante vemos que Juan Carlos se va quedando de Damián, nos acercamos poco a poco a él y lo rebasamos. Nos pregunta si queda mucha cuesta y yo creo que no, pero que va, queda bastante y el final se hace bastante largo. Por delante perdemos de vista a Damian y por detrás a Juan Carlos, y ya queda poco, llegamos arriba de la cuesta justo cuando nos adelanta Pepe Roldan y Emilio, de los Pretorianos.
La parte alta, el Cerro Salinas no tiene nada que ver con lo que se veia por aqui el año pasado. Gente tirada, vomitando... Ahora todo está tranquilo y sereno, incluso por no verse ni se ven legionarios. Avanzamos por el falso llano hasta el punto de control previo al avituallamiento del Cortijo del Polear y aquí nos volvemos a reagrupar los 4.
Al Cortijo llegamos con 2 minutos mas que el año pasado, por segunda vez y ultima durante la prueba, hemos recuperado algo de tiempo respecto al año anterior. Aqui reponemos agua, comemos de nuevo platanos y ahora dos pastelitos que estan bastante buenos. También aprovecho para pedir y untarme en las piernas la crema que el año pasado me dieron los legionarios y que me recuperó una barbaridad pero que no me quedé con el nombre. Pero este año sí: Ketoprofeno.
Agustín se entretiene bastante en el avituallamiento hablando por telefono. Le espero pero Juan Carlos y Damián se vuelven a ir por delante. Este tramo de carrera hasta el cruce de la Romería, el año pasado es por donde peor lo pasé las piernas no me respondían en la bajada. Pero curiosamente, este año sí que podia hacer un pequeño trote y lo aprovechamos para intentar recuperar algo más de terreno. Si llegamos a seguir avanzando luego a este ritmo, otro gallo hubiese cantado.
En el cruce de la romería

Pasando los bomberos
Se termina la cuesta abajo y llegamos casi al cruce. Alli de nuevo está la familia con sus gritos de ánimo y de nuevo subidón. Pasamos por el chorro de la manguera de los bomberos y trotamos un poco para ponernos a la altura de nuevo de Damián y Juan Carlos y nos vamos por la larga recta de terreno propicio para el trote que prácticamente llega hasta Alcalá del Valle.
Finalmente, esta parte del camino no se dió como el año pasado. Juan Carlos seguía con sus problemas gástricos y tenía que parar. Y por ello no podía trotar, asi que avanzamos por toda esta parte al trote ligero. Acompañados en casi toda esta parte por un grupo de los Pretorianos, entre los que estuvimos charlando con Carpe y Pepe Bandolero, que también arrastraba problemas de estómago y no le entraba ninguna comida. Estaba esperando a hacer una parada para tomar algo en Alcalá.
En este tramo, se suponía que Silvia vendría a grabar de nuevo para su seguimiento, pero finalmente por donde ella se puso yo ya había pasado y me pidió que hiciera un video diciendo por dónde iba y por donde me encontraba. Ya no la veriamos más pues tenían que irse para Sevilla de vuelta. Cerca de Alcalá del Valle nos paramos un momento a hacer este video y vaya si costó trabajo hacerlo...6 o 7 tomas falsas en total.
En Alcalá del Valle, con mi ángel de la guarda particular

Continuamos hacia Alcalá del Valle y llegamos a la gran bajada con la preciosa vista del pueblo. Juan Carlos y Damian se volvieron a ir por delante, a Juan Carlos ya no lo veremos más. A Damián dentro de muchísimo tiempo. Entramos en el avituallamiento, luego control automático de dorsal, y enseguida se encuentra de nuevo alli toda la familia, con una mesa en el bar. Finalmente la mochila que nos hubiesen dado a Agustin y a mi en Setenil les dije que nos la dieran ahora. Así que aqui paramos, y me quito las lentillas, cojo pastillas isotonica y barritas de fruta nuevas, además del cargador portatil para el Garmin, el cual enchufo y me cuesta la misma vida meterlo en el bolsito del pato Donald con el conector bien colocado. Para finalizar ocurre algo no previsto. Nos dicen si queremos que nos pidan en el bar un montadito. No lo habia pensado antes pero me apetece.Nos traen ese montadito y sabe a gloria, la mejor forma de reponer energía porque ya el estomago estaba harto de cosas dulces, y la verdad que este montadito sienta pero que muy bien. Por último, aunque ya se nota fresco, decido no coger aún la camiseta de manga larga. Esperaremos a hacerlo en Setenil.
Devorando el delicioso montadito de Alcalá del Valle
La llegada a Alcalá del Valle la hacemos con 30 minutos de retraso respecto al año pasado, por no haber corrido casi nada.

Nos despedimos y salimos del pueblo. Justo antes de la cuesta de salida del pueblo nos encontramos con Pepe Bandolero y la subimos con él. Pero arriba el decide esperar a sus compañeros y nosotros tiramos para adelante. Ahora ya, como el terreno es de nuevo favorable, vamos trotando casi todo el camino. Tenemos la sensación de que el montadito ha sentado de maravilla, y ni siquiera nos hemos acordado de coger el gel que daba aqui la organización. Lástima porque más tarde podríamos haberlo empleado.
Excepto en 2 o 3 repechitos que hay por el camino, todo el resto lo hacemos al trote, adelantamos mucha gente, y aunque cuando saliamos de Alcalá el sol se empezó a poner, conseguimos entrar en las calles de Setenil con algo de claridad aún.
Cuando estamos llegando a Setenil cogemos a Estrella y Abencio, que están haciendo una excepcional carrera, ahora tendrán que parar a coger sus mochilas, cosa que nosotros no, y eso les hará perder sus opciones de acabar la prueba más adelante.
Por la calle de los bares volvemos a ver a mis hermanas, allí cojo de la mochila la camiseta de manga larga y aprovecho para tomarme un plátano. Continuamos andando para el colegio donde se reparten las mochilas. Al llegar a él, ya es noche cerrada.
Lo más alucinante al llegar al puesto de Setenil, es la inmensa cola que se ve para recoger mochilas. Desde el camión a la entrada y no solo eso, sino que la cola daba 3 vueltas en este espacio. Es increible un fallo de organización de este tipo en la Legión, el año pasado no pasaba esto. No se si fue por falta de efectivos o qué. Pero el aspecto de las mochilas es imprescindible que lo mejoren o si no es que no se va a poder hacer esta prueba si no es con ayuda del exterior.
Como nosotros nos ahorrabamos el tiempo de la mochila directo fuimos a por el sandwich, el brazalete con la señal luminosa, pasamos el control y nos pusimos a comerlo en la grada del patio sentados tranquilamente.
Repasando daños hasta ahora, dolor de las piernas, muscularmente muy cansadas. En el pie izquierdo ampollas que parecen grandes en el talon, al andar incluso noto como el liquido de esas ampollas se mueve y ocasiona fuerte dolor. En el pie derecho ampollas tambien en el talon, pero menos, y la del dedo gordo que parecia que estaba mejor. Aparte de eso dolor muy fuerte en la planta del pie. La verdad que en este momento debí haberme tomado un ibuprofeno y no caí.
Salimos con 25 minutos de retraso en Setenil, habíamos recuperado algo de tiempo ya que este tramo no lo corrimos entero el año pasado, y nos dirigimos ya con el frontal puesto hacia la travesía al cuartel. Lo que deberían haber sido unas 4 horas de caminata se convirtieron en más de 5.
A poco de empezar el camino al Cuartel, recibimos la llamada de Damián. Que él y Juan Carlos se han retrasado una barbaridad en Setenil con las mochilas, y Juan Carlos entre los problemas estomacales y el retraso ha decidido retirarse. Él viene saliendo de Setenil. Le decimos que vamos tranquilos para adelante y que ya nos pillará, cosa que sucede unos 20 o 30 minutos más adelante. Continuamos juntos los tres.
Por el puesto del km 65 de Charco Lucero, recuperamos algo de tiempo, solo 20' de retraso. Continuamos hacia adelante pero la subida se está haciendo muy dura y bastante larga.
Es impresionante como está el cielo de oscuro, no hay nada de luna, se ven las estrellas. Y el camino hacia adelante de luces rojas y hacia atras de luces blancas es espectacular. Los sonidos del campo, los búhos, ranas, el ruido de los arroyos. Y todo sin poder verlo por culpa de la noche.

Poco antes de llegar al siguiente avituallamiento, empecé a notar falta de fuerzas. Parecía la tipica bajona, pero al llegar al avituallamiento del km 68 prácticamente me caía al suelo de debilidad y mareos. No quería sentarme pero lo tuve que hacer. Veía que no podía avanzar, así no podía seguir. 
Tomé un par de pastelitos a ver si conseguía reponerme. Pero estúpido de mí, no recordé que llevaba pastillas de glucosa, y quizás con ellas hubiera podido recuperar y rápido. Mientras estuve sentado (aproximadamente unos 20 minutos) pasó mucha gente por allí, incluso el grupo de los Pretorianos. Se me iba viniendo el mundo encima porque veía el reto perdido. Había medico y me dijo que si empezaba recuperar podria intentar tirar hacia el Cuartel, pero que en el siguiente punto de control no había médico. El proximo medico era el cuartel a 10 kms de distancia. Casi de tener un problema por el camino sólo estaba el telefono de emergencia. Justo en ese instante dijo un legionario, que salía un vehículo con gente retirada hacia Ronda, que si alguien se quería montar. Yo dije que no.
Con el par de pastelitos recuperé lo suficiente para ponerme en pié de nuevo. Y ese era el momento porque empezaba a hacer muchísimo frio y tanto Agustín como yo nos estabamos quedando congelados. Las intenciones era intentar llegar al cuartel (a 10 kms de distancia), para alli reponer fuerzas con la comida caliente y la esperanza de recuperar. Entre medias 2 kms más de subida, y unos 6 de durisima bajada.
No lo podía dejar en ese momento, tenía que llegar al Cuartel e intentar recuperar con la comida. La verdad que era raro que este bajón apareciera tan de repente e inesperadamente. Cogemos camino hacia adelante, pero avanzamos muy muy lentos, porque las fuerzas son pocas. El principio es un poco preocupante, porque con el frio, parece que nos vamos a congelar. Pero afortunadamente luego de 10 minutos de marcha el cuerpo se calentó de nuevo y algo de frio desapareció. Agustín tuvo incluso que correr un poco hacia arriba y abajo del camino porque se quedaba prácticamente petrificado.
El camino se hizo durísimo, tanto la subida que quedaba por la falta de fuerzas, como la bajada, que tiene una gran pendiente, y los pies sufrían por alli de una manera extrema. Recibo la llamada de mi mujer y ya le digo que voy mal, me dice que ella y mis hermanas estan espeerandome a la salida del cuartel (pero todavia quedaban horas para que yo llegase alli). Poco después la llamada de Jose Manuel que le quedaba muy poco para entrar en meta. No me dice nada sobre la parte nueva del camino, por lo que pienso que a lo mejor no es tan duro como lo pintaban.
Todo el rato del camino hacia el Cuartel nada más que hacía probarme un poco y veia que las fuerzas desaparecian rápido. Pensar qué hacer en el Cuartel. Se veia claro, lo razonable era no seguir al llegar allí. Esa idea me destrozaba por dentro
Estos 10 kms se hicieron eternos, tardamos en ellos unas 3 horas. Tenia la energía imprescindible para mover el cuerpo, pero tan lentísimamente... En cuanto intentaba un paso algo más rapido aparecían los mareos. 

Pero al entrar al cuartel tomé una decisión que me dejaba más tranquilo. Llegamos alli sobre las 3:30. Para tener alguna posibilidad de éxito habría que salir de allí antes de las 5 de la mañana. El plan era ir directo a comer, luego podología a aliviar las ampollas y durante ese descanso recuperar el máximo posible.
Y finalmente salir del cuartel, y morir con las botas puestas, cuando llegara el coche escoba meterme en él, y si hubiese una recuperación quien sabe si llegar a meta. Como mi familia y la casa que nos alojabamos estaba en la zona de final de carrera, nunca ibamos a estar lejos de ella, por lo que la decisión no parecía tan descabellada.
Pero hubo una sorpresa más. Durante la comida me sentia mal, escalofrios, y de repente la frente la noté ardiendo. Parecía totalmente que tenia fiebre.A todo el que se cruzó conmigo le parecia igual, que tenía fiebre. Finalmente me acerqué al médico de carrera (curiosamente en el comedor no había ninguno, al contrario del año pasado) a un edificio cercano y se vió que aunque no mucha, tenía algunas décimas. El medico dijo que lo mejor era dejarlo porque en esas condiciones hubiera podido quedar tirado por el medio del campo. Así que en esas condiciones la decisión final era la unica posible. De nuevo por segundo año consecutivo nos quedabamos en el cuartel y no podíamos salir de él. La mayoría de la gente con la que coincidimos por el camino consiguieron llegar a meta. El grupo de Pretorianos, especialmente Pepe Bandolero, que superó sus problemas y Alonso, que llegó a falta de muy poco tiempo. Otros tampoco pudieron, como Abencio y Estrella, que el tiempo perdido en Setenil les lastró muchísimo. Abencio me dirigió unas palabras antes de irnos que me dejaban muy tranquilo sobre el esfuerzo realizado durante todo el dia para conseguir la gesta.
Al aparecer la fiebre, se me pasó por la cabeza, como posible causa el resfriado tan grande que pillé la semana pasada y del que aún no me había curado del todo.Puede que el no estar al 100% ocasionase esa debilidad y la fiebre aunque cualquiera sabe.


Aquella noche y al dia siguiente, aunque estaba muy decepcionado por no haber podido conseguir el reto de acabar los 101 de Ronda, estaba convencido de que había hecho todo lo posible.
Pasados los dias, una vez que he tenido cuerpo de descargar el track y verlo, y al hacer la crónica, pienso que al punto que llegué quizás no podía haber actuado de otra manera.
Pero lo que sí que veo claro también es que con otra actitud y con otra forma de afrontar la carrera las cosas habrían salido de otro modo, no disfruté de la carrera casi en ningún momento. Era el dia más importante, me atenazaron los nervios. Salí excesivamente lento para los ritmos y secuencias de andar-correr que habia entrenado. Por eso aparecieron los problemas de pies y ampollas, asi como la sobrecarga de las piernas demasiado pronto.
De haber trotado más, al llegar al momento más malo hubiese tenido tiempo de gestionar mi crisis. Sobre la crisis no tiene perdon que olvidase que llevaba glucosport en el momento del mareo, hubiese salido de él con toda seguridad.
Quise asegurar mucho y la estrategia fue bastante cobarde. No usé el pundonnó para perseguir mi dicha y conseguir el éxito. Si la actitud hubiese sido otra, de ir a por la carrera, creo que todo lo que pasó después hubiese sido muy diferente.

Es facil y hasta cruel analizar ahora, nos quedaremos con que son cosas que hay que tenerlas presentes para el próximo intento o cualquier otra prueba de esta magnitud.

En cuanto a todo el reto en global, la finalización de los 101 era una pequeña parte de él que habrá que dejar pendiente para la proxima ocasion. Esto no se olvidará y lo que no he podido llevar a buen puerto ahora espero que sea el año que viene.
El resto de cosas, concienciación de la gente con la enfermedad de la Hepatitis C, con el trabajo de investigación del Hospital de Valme, con lo que es correr por una causa solidaria y justa; incluso la recaudación de fondos para el Hospital; no es que hayan cumplido las espectativas, sino que se han sobrepasado mis espectativas con creces en todos los aspectos. Aún así, las donaciones están abiertas hasta el próximo día 12 de Junio.
Al fin y al cabo que mi finalización de la prueba de los 101 haya quedado pendiente, sólo es una anécdota, que el año que viene seguro que vamos a remediar. Ya estamos preparándonos para ello.

Por último, espectacular video y que sirva como homenaje a este "bicho cientounero" que ha mejorado 3h30 su marca del año pasado, con el circuito tan duro como era, y me ha sacado a mi la friolera de 28 kms.


Espero el año que viene tener un video parecido, aunque será ya de dia, claro.


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