miércoles, 4 de julio de 2012

5ª Marcha Pretoriana Tomares - El Rocío

El pasado sábado, y gracias a la invitación de los Pretorianos de Tomares, tuve el grandísimo placer de participar y disfrutar de la Marcha a El Rocío que cada año organizan por estas fechas. La marcha además es nocturna, con lo que iba a ser la primera vez que iba a pasar toda la noche andando o trotando, desde la puesta del sol hasta su salida. Se trata de una Marcha de convivencia, no competitiva. Para los Pretorianos de Tomares y sus amigos.
Además con la facilidad de comenzar la marcha en el Polideportivo de Tomares, salí de mi casa directamente ya andando, para a la hora convenida, saludar a la gente conocida , a algunos más que aún no conocía en persona; y ya, dejar la mochila en la furgoneta de apoyo, foto de familia y sobre las 20:15 salir andando camino de El Rocío.
Unos 60 locos que salimos andando desde el Poli de Tomares
Finalmente decido dejar los bastones en la mochila, para sacarlos en Villamanrique para cuando empiece la parte complicada de arena. Y así, voy cargado con la mochila cargada con la bolsa de agua y dos botes con bebida isotónica. Además de un bocata, barritas de fruta y platanos. En la mochila, quedan 2 bocadillos más, para ir recargando, así como zapatillas por si necesitaba cambiarme, más agua de repuesto y ropa para la ducha que nos tenían preparada a la llegada a la Casa-Hermandad de Almonte. Un auténtico lujo.
En cuanto a las zapatillas, finalmente decidí conceder una nueva oportunidad a las Cascadia, y salí con ellas. Aunque con los pies preparados con los compeed y con el esparadrapo Omnifix, aconsejado por Sandra; y que finalmente pude encontrar. Fue un tremendo error conceder esa nueva oportunidad a las zapatillas, pero allá que salimos con ellas.

La primera parte del recorrido por las calles de Tomares, hasta que ya se coge el camino de tierra hacia El Rocío, al llegar al club Zaudín. Hasta el puente del Rio Pudio vamos de agradable charla con Sandra, Antonio Acebal y Joaquín. De muchas cosas pero sobre todo de su experiencia en el Gran Trail de Peñalara de hace una semana. Nos cuenta Joaquin las dificultades de el ascenso al Pico Peñalara, donde tuvieron prácticamente que hacer escalada. Menudo vertigo que se pasaría por allí.
Llegando al primer punto de apoyo, con Hacienda Torrequemada al fondo

Parada en la furgoneta de apoyo
Desde el Rio Pudio, luego subidita hasta las obras de la SE40, paso por la Hacienda Torrequemada y enseguida en el cruce del camino con la carretera de Almensilla a Bollullos, la primera parada para reponer fuerzas junto a la furgoneta de apoyo. Durante este rato también compartiendo camino con Carpe y Emilio.
A este punto llegamos aproximadamente a las 21:45. Con el sol recien puesto, pero todavía mucha luz. Y 10 kms de la marcha ya completados. Tiempo para descansar algo, beber, etc. Aunque en esta ocasión no cogí nada de la mochila.


Salimos después hasta la siguiente parada que será en el cortijo de La Juliana. Durante todo este tiempo, bonito paisaje, con puesta de sol incluida, poco a poco oscureciéndose el día. Y vuelta a la animada charla. Esta vez con Javier Raposo, Andres y Pepe el Bandolero; ademas de Sandra. Al final se nos unen Angel y su mujer. Esta vez lo prncipal de la charla fue sobre las experiencias de Javier en el UTSM, Ultra Trail Sao Mamede.

Sobre las 11, ya con total oscuridad, pero con la luna presente e iluminándolo todo bastante bien, llegamos al cortijo de la Juliana, donde esperamos que llegue la furgoneta y mientras tanto una señora abre las puertas del cortijo por si alguien quiere entrar a cuarto de baño o si necesita algo. Parece ser que es una costumbre para con los muchos peregrinos que hacen el camino. Llevamos algo más de 15 kilometros de marcha. Y ya desde hace algo de tiempo me duelen bastante las plantas de los pies. Ya decido que en cuanto me sea posible voy a cambiarme las zapatillas por las pegasus.

Aquí tampoco paramos mucho, ya que vamos con algo de retraso, y nos encaminamos a la primera de las  dos paradas principales, que es el Camping Dehesa Nueva, dentro de los Pinares de Aznalcazar. En esta parada ya estaremos más rato, pues es donde aprovecharemos para comer.
Sobre el km 17 a la entrada de los Pinares nos esperamos todos, pues va el grupo muy desperdigado y hay peligro de que alguien se pueda perder. Así, todos muy juntos y ya más de las 12 de la noche; entramos en una de las partes más bonitas del recorrido. Aqui ya casi todo el mundo lleva el frontal encendido, ya que aunque la luna está fuerte, hay mucha arboleda y casi no deja pasar su luz. La zona más complicada de esta parte es un largo cortafuegos, en el que hay arena, aunque no tanta como nos encontraremos después. Pero ya se va viendo lo duro que puede hacerse con lo que nos enfrentamos.
Hasta llegar al camping, mas charla, y al ir todos más juntos podemos disfrutar con las historias y la guasa de cada uno, principalmente de un autentico figura como es El Potaje. Se empieza a comprobar la autentica familia que forman los Pretorianos, mas que un club de ultrafondo.

Sobre las 12:30 llegamos al camping, aproximadamente km 22. Busco la mochila y preparo bien todo para que no se me olvide nada. Lo principal es que me cambio las Cascadia 5 por las Pegasus. Los pies me duelen una barbaridad, y aunque me echo bastante réflex en las plantas, creo que esto ya va a ser muy dificil de arreglar. Los calcetines ni me los toco, visto la experiencia de los 101, asi que espero que aparte del dolor no haya nada más en los pies. De todas formas me doy cuenta, que uno de ellos se ha empezado a romper por la parte del talón (son Medilast compradas en febrero pasado). Aparte de esto, recargo agua en la mochila, y en los botes, hacendo bebida isotonica con las pastillas de isostar. Tambien me pongo repelente de mosquitos, réflex por el resto de las piernas, y lo más importante de todo, me zampo el primer bocadillo. El de jamón serrano.
Salvo los pies, que me siguen doliendo, creo que salgo bastante repuesto del camping, aunque caigo en que he olvidado llevarme pastillas de ibuprofeno y seguramente me hubiese venido bien tomarme alguna. Justo cuando acabo el bocadillo ya sale todo el mundo dispuesto hacia la siguiente etapa, que es el Vado del Quema.

Desde aqui salimos en grupito, pero enseguida nos vamos estirando, compartimos marcha y charla junto a Pepe, del CM Mairena, y Victor. Empezamos a comentar sobre los dolores de pies y la musculatura de las piernas, que se empieza a agarrotar y decidimos de vez en cuando hacer un pequeño trotecito. El camino hasta el Vado del Quema es muy bueno, junto con la luz de la luna que hace que practicamente no haga falta el frontal, y la buenisima temperatura, hace que se disfrute mucho de esta parte. A lo lejos ya se vislumbra incluso el campanario de la iglesia de Villamanrique, que será el lugar de la segunda parada larga de la marcha.

Al llegar al Vado del Quema, algunos "bautismos" en el río de personas que hacían la marcha por primera vez. Alguno que otro, como yo; se escaqueó. Algunas fotillos en el templete de la Virgen y enseguida vuelta a marchar hacia Villamanrique, cruzando el Guadiamar por el puente.

Estamos ya sobre las 2 de la mañana, y comienza a refrescar algo, el dolor de pies se hace algo más fuerte por lo que me cuesta seguir el ritmo andando de Victor y compañía. Así que intento utilizar los bastones para hacer la marcha menos dura, y me integro de lleno en la masa del grupo, que además nos vamos ayudando sobre qué zona del camino está mejor, ya que la cantidad de arena dependiendo de la zona se llega a hacer bastante más apreciable.
En estos momentos disfruto de los comentarios en voz alta de la gente, de las bromas. Especialmente de las bromas del Potaje hacia Emilio. Emilio es un invidente, miembro destacado de los Pretorianos, ha conseguido buenísimos puestos y trofeos en muchas carreras de montaña. Ayudado siempre por sus compañeros del club, que se turnan guiándolo mediante una cuerda o un palo. Así, son capaces de atravesar cualquier obstaculo, por dificil que parezca. Ver en una carrera a los Pretorianos ayudando a Emilio a meterse donde se mete es algo que pone los pelos de punta. Es uno de los mayores ejemplos de superación personal y colectiva.
Ya había visto en varias ocasiones a Emilio en carrera, pero en estos momentos impresiona el ver como Emilio tambien es objeto de las bromas. Pueden parecer duras, pero si lo piensas más detenidamente es que Emilio es considerado dentro de la familia pretoriana como un hermano más de ella. No tratan a Emilio como un discapacitado. Y es muy sencillo el por qué. Simplemente NO LO ES, hace las mismas cosas que los demás, solo que de un modo algo diferente. Igualmente que pasa por los lugares que pasa; aguanta, se parte de la risa y contraataca las bromas del Potaje como cualquier otro hermano.
Emilio necesita de los Pretorianos pero los Pretorianos tambien necesitan de Emilio para ser lo que son. No serían lo mismo sin él. Emilio le ofrece a sus compañeros de club la posibilidad de demostrar a los demas que no hay ninguna barrera que no se pueda franquear con la ayuda del corazón propio y del de sus hermanos. Superación colectiva en estado puro. Y los Pretorianos son puro colectivo, no son integrantes individuales de un mismo club, como pueden ser muchos otros.
Realmente este momento de las bromas del Potaje, aparte de ameno y divertido, me ha servido para conocer y apreciar muchísimo más a esta gente, a esta gran familia de los Pretorianos.

Y en esas, y ya más de las 2:30 de la mañana; llegamos hasta la bonita plaza de la Iglesia de Villamanrique; km 30. Sitio Rociero a más no poder, con montones de simbolos, de curiosidades, de historias, como Abencio en esos instantes en que reponemos fuerzas no para de relatar.




En las escaleras de la iglesia, nos encontramos ya las mochilas fuera de la furgoneta, para que no haya que perder el tiempo buscándolas. Excepcional la organización y la ayuda de los que apoyaban la marcha desde la furgoneta. De 10!!.
Coincido de nuevo con Victor en este descanso, charlamos sobre como vamos, etc. Por aqui vuelta a lo del camping de los pinares. Reflex para los pies, repostaje de agua, reposicion de barritas de fruta en la mochila. Decido cambiarme la camiseta por una de manga larga porque hace algo de fresco, aunque el cortavientos lo dejo en la furgoneta. Repelente de mosquitos; y me zampo el segundo bocadillo, de salami. Para recuperar bien fuerzas para lo que nos espera.
En este lugar hay algunas personas que dejan la marcha, y otros que se incorporan, como las mujeres de algunos compañeros, y algunos otros amigos, como Mavesa y Jose Luis Martín, el presi de los Pretorianos, que la semana pasada estuvo finalizando el GTP 110. Muchisimos comentarios sobre cómo estará la Raya Real y lo que nos espera alli. Por mi parte, para mí desde el Vado del Quema hasta el final, todo es territorio desconocido.

Sobre las 3 de la mañana salimos todos juntos de Villamanrique a paso lento. Cansados e inquietos por el encuentro que tendremos con la Raya Real. Aunque es tarde, aun hay bares abiertos en el pueblo, y alguna gente sentada en la puerta de su casa al fresquito, se queda asombrada del grupo tan numeroso de gente que atraviesa el pueblo. A la salida, coincidimos con algunos grupos de jovenes haciendo botellon, y con musica a tope en los coches. De impresion los bailecitos que se pega Abencio al ritmo de la musica.

En muy poco abandonamos el asfalto y llegamos a un camino de tierra con algunas zonas de arena. Seguimos andando ayudandonos con los bastones, pero poco a poco mis pies estan ya casi a punto de reventar de dolor. La velocidad con la que puedo avanzar es poca, porque cada presion del pie con el suelo es una tortura. Me voy quedando atras, doy un pequeño trotecito hasta recuperar el lugar con los que me acompañan, que rapidamente vuelvo a perder cuando ando. Así algunos kilometros, hasta que finalmente decido liarme la manta a la cabeza y empezar a trotar mucho más tiempo, porque en los momentos que estoy trotando llevo mucho mejor el dolor de pies. Así que adelanto a Carpe y a Sandra, y les digo que voy a trotar porque los pies me tienen destrozado.
Así voy avanzando a un ritmo suave, el ritmo cientounero clásico. Y muy facilmente me voy amoldando, cogiendo ritmo, hago al principio tiraditas no muy largas, pero poco a poco cada vez más. Sigo adelantando gente. En un instante dado llego a una carretera e incluso no veo a nadie delante mía. Luego me doy cuenta, que sí que muy lejos hay luces. Continuo con mi trote por la carretara, al cabo de un rato cojo al grupo de Paco y de Javier Raposo, que van con sus mujeres, me quedo con ellos porque ya queda muy poco para la parada previa a la Raya Real, y así llegamos a éste lugar, donde está parada la furgoneta. Algo más de 36kms de camino y algo más de las 3:30 de la mañana.
En la parada de la furgoneta me encuentro de nuevo con Victor. Ya le he dicho que no he tenido mas remedio que ponerme a trotar por los dolores de pies. Él lo lleva haciendo ya algun rato más, y hablamos de que vamos a intentar trotar juntos cuando estemos en la Raya. Aparte de reponer agua, en esta parada la gente se lo piensa mucho, pero finalmente decidimos ponernos los calcetines del chino que llevaba, para utilizarlos como polainas para afrontar la arena que hay en la Raya Real. Así que me los coloco encima de los zapatos lo mejor que puedo y ya estamos preparados para enfrentarnos y conocer la famosa Raya Real.

La Raya Real, es una parte del Camino del Rocío, entre Villamanrique y la misma Aldea, que hasta hace poco se mantenia como territorio de la ciudad de Sevilla, marcando el camino para los reyes entre el Alcázar de Sevilla, y el Palacio que se encuentra cercano a la aldea del Rocío. Para el asunto que nosotros nos interesa, es un camino recto de 18 kilometros, con una sola curva de 90º a unos 8 kilometros de empezar, que es donde se encuentra Palacio, y desde éste 10 kms rectos hasta la Aldea. Es un carril ancho, y con bastante arboleda en sus lindes. Pero una autentica tortura de arena pura.

Salimos en grupo de la parada de la furgoneta. En este punto realmente no es donde de verdad empieza la Raya, sino en el cancelín, que es algo menos de 2 kms mas adelante. En este punto es donde veremos por ultima vez la furgoneta, ya que más allá es imposible que pueda pasar. El que quiera podrá dejar la marcha en ese momento. Y si decide seguir es con todas las consecuencias hasta el final, pues ya no habrá ningun apoyo hasta el final de trayecto, aproximadamente en el km 54-55 de travesía.

Como acabo de decir, en el km 38 aproximadamente y sobre las 4 de la mañana es cuando nos quedamos solos. Parece ser que la Raya la han empezado y han salido corriendo un pequeño grupo de unos 8-10 integrantes que llegaron a la furgoneta antes que el grupo principal. Así que en este punto empezamos la marcha, y Victor y yo lo tenemos bastante claro, que vamos a intentar trotar lo que podamos. Salimos en el centro del grupo, pero casi nadie trota, y con poquito trote de vez en cuando vamos adelantando gente hasta que junto a Rafa Iza nos ponemos en cabeza.
En poco que estamos dentro de ella, ya me doy cuenta de lo que nos espera. ¡¡ LA RAYA REAL ES IMPONENTE!!, una autentica trampa de arena por todas partes, y ya se empieza a vislumbrar que lo que suceda aquí va a ser digno de recordar.
Intentamos cada uno por su cuenta encontrar algun sitio donde haya menos arena y se pueda marchar mejor, pero todo está igual de impracticable. Ni las zonas cercanas a las verjas que sirven de linde al camino a izquierda y derecha, ni el centro. Quizás lo mejor es aprovechar alguna rodada de algun todoterreno, pero a veces parece que se va mejor y en otras ocasiones se hunde mucho el pie, con peligro incluso de caida.
Para colmo la luz natural que nos proporcionaba la luna se acaba, porque hace poco que se ha puesto, son algo más de las 4 de la mañana. Hago calculos mentales y pienso que solo tendremos aproximadamente hora y media de oscuridad absoluta. El frontal se encuentra a tope de iluminacion. La sensacion es absolutamente espectacular, de casi pánico. Al esfuerzo tremendo para ir trotando por este terreno hay que añadir la sensacion de tremenda oscuridad. Solo se ve delante el punto de luz blanca del frontal, y a los laterales la oscuridad es tan grande, que da la impresion que vas corriendo por un tubo negro sin salida, solo hacia adelante. Es una sensacion de tremendo agobio. Además el trote se hace tan difícil que hay que ir manejando los bastones mientras se trota, gracias a ellos te puedes impulsar mejor, y retenerte en pie las muchas veces que se tropieza.
En la Raya Real, se ve incluso menos que esto
Rafa Iza, parece que se da un poco por vencido y seguimos adelante Victor y yo. Bueno, Victor va delante, abriendo paso, y yo le sigo a duras penas. Continuamente Victor me habla, perguntandome cómo me encuentro, dandome animos para seguir con el esfuerzo y mantener el trote, que aunque es minimo, nos hace avanzar más rapido que todos los demas. Mirando hacia atras la sensacion es sorprendente. Al ser todo recto, se ven lucecitas fantasmagóricas al fondo que nos siguen, cada una avanzando por la zona de arena que puede.
La verdad es que da un subidón encontrarme en ese punto durante la marcha, encabezando el avance por la Raya Real de todo el grupo, junto con Victor, que además es un tremendo atleta.
Seguimos hacia adelante, Victor me pregunta de vez en cuando referencias del Garmin sobre la distancia que llevamos. Es como correr a ciegas, no se ve ninguna referencia hacia adelante o a los lados. Tampoco se escucha nada. En algunos momentos nos parece escuchar algo y pensamos si no será alguno de los que sabemos que va delante, luego ya vemos que son lechuzas o algun que otro bicharraco.
La situación es tan soberbia, que en un momento dado le digo a Victor que paremos y apaguemos el frontal. Miramos hacia el cielo y nos recorren escalofrios por todo el cuerpo con la vista tan abrumadora del cielo absolutamente estrellado, sin ningun tipo de luz que nos pueda cegar. Y allí abajo estamos todos, como diminutos puntitos en un gigante de arena intentando librar una batalla desigual con ese gran gigante.
Poco despues nos cogen desde atras 2 pretorianos, Andrés y Maki. Al principio se nos escapan algo, pero luego conseguimos volver a agruparnos y por unos momentos seguimos los 4 juntos. Yo ya empiezo a notar bastante cansancio y agarrotamiento sobre todo en los cuádriceps, pero hago lo que puedo por no quedarme solo.
Poco despues cogemos a dos de los que iban en el grupo más delantero, pero que nos dan un susto tremendo porque los vemos por un lateral cuando prácticamente estaban encima, pues no llevan frontal. Son Potaje y César. Un poco más adelante llegamos a un abrevadero, donde paramos a descansar un poco, yo estoy ya casi reventado. Tenemos dudas, pero finalmente parece que hemos llegado a Palacio. Un poco mas adelante es el giro a la derecha, y de nuevo todo recto hasta el Rocío.
Tenemos dudas si esperar al grupo y hacer un reagrupamiento, pero alguno de los que estabamos alli, sale para adelante y los que vienen atras se vislumbran muy muy lejos, así que Victor y yo junto con Andres decidimos continuar la marcha. Unos 44kms hasta aquí.

El nuevo camino es más de lo mismo, arena por todas partes, aunque quizás menos que en el tramo anterior. Me noto que tengo arena dentro de las zapatillas, pero prefiero no tocarme, porque si me quito los calcetines-polainas no creo que luego vaya a ser capaz de volvermelos a poner.
Por aquí seguimos de la misma forma, con las palabras de animo de Victor intentando que les siga. Un enorme placer haber compartido esos fantasticos e inolvidables instantes, con un gran atleta como él; pero mis piernas ya no me responden igual y me quedo retrasado.
Potaje y Cesar van andando pero tambien me pasan. Durante un tiempo voy haciendo la "goma" con ellos, pues sigo con el fuerte dolor de pies, y me es necesario trotar algo de vez en cuando. Así que les cojo, empiezo a andar con ellos, se me van alejando y vuelta a trotar hasta cogerles de nuevo. Y asi un monton de veces.
Cuando se acercan las 6 de la mañana se empiezan a ver por detras nuestra las primeras luces del dia. ABSOLUTAMENTE ESPECTACULAR la vista de la claridad del amanecer y Venus y Jupiter que se muestran cerca del sol, en todo su esplendor. Lo más increible es que cuando me giro para continuar la marcha, una estrella fugaz me cruza por lo alto de la cabeza y cae sobre el sentido de mi marcha, como marcándome el camino a seguir hasta la aldea. ES UN MOMENTO PORTENTOSO.
Me pongo a pensar si parar a hacer fotos, pero tampoco quiero quedarme solo y no hay mucha luz. Pero poco despues no puedo resistirme mas y no quiero dejar pasar la ocasion. En una de las veces que me quedo atras, me tumbo boca abajo en la arena. Saco la camara, la pongo con el tripode sobre la arena, modo de paisaje nocturno, esperando que pueda captar la poca luz que hay, y el autodisparador, para evitar cualquier movimiento de la camara, y sale la siguiente joya, aunque no tiene excesiva calidad, espectacular foto recuerdo de los maravillosos momentos pasados en la Raya Real:
Delante del contorno de los arboles, los frontales de un grupito de senderistas que adelantamos, y encima del contorno de los arboles, más abajo Venus, y encima de él Júpiter.
Me levanto y oto trotecito hasta volver a coger a Potaje y Cesar. Ahora ya se les ve mas cansados y vamos juntos todo el rato, ya no me voy quedando atras, por lo que sigo andando con ellos. Quien marca el camino es Potaje, indicando por donde hay menos arena, menos complicado avanzar, y casi en fila, Cesar y yo. Siempre me van preguntando cómo me encuentro, si necesito algo, etc. Tambien me cuentan sus peripecias en algunas carreras.
La velocidad de avance es bastante lenta, y poco a poco nos pasa alguna gente que iba detras. Primero un grupo de 3 y mas tarde Rafa y Olga, todos ellos van por la zona izquierda de la pista, nosotros siempre pegados a la derecha.
Nos llama muchisimo la atención que se escucha un sonido de zumbidos de abejas bastante grande, se ven tambien por todas partes muchas huellas de animales. La luz de la mañana ya es bastante grande y se encuentra a punto de salir el sol.
Poco despues llegamos a un cruce de caminos donde hay una señal que marca la Aldea a sólo 4 kms. Llevamos ya unos 49 kms de marcha. En este punto Cesar y Potaje deciden parar a quitarse arena de los zapatos. Pero yo prefiero seguir, porque como antes, no quiero quitarme las polainas porque estan muy rotas y no hay manera de ponerlas despues. Así que desde aquí avanzo ya en solitario hasta la Aldea.
Así era el camino ya con la luz del día
Por aquí hago el intento de volver a trotar, y como en otras carreras de este tipo, vuelvo a resucitar, aunque los cuádriceps siguen muy cargados. Hago trote muy lento y el dolor de pies se me vuelve a aliviar, voy avanzando poco a poco por la arena calculando que quedan pocos kms hasta meta. Incluso por la valla de al lado del camino, sale a saludarme una liebre. En poco tiempo atrapo a Rafa y a Olga, y sigo avanzando lento pero sin dejar de trotar. Un poco después ya se ve a lo lejos el grupo de 3 que me habían adelantado hace unos kilómetros. Me intento acercar poco a poco, y cada vez los tengo más a tiro. Pero cada vez me encuentro más cansado y finalmente llego al puente del Ajolí. Un sitio muy bonito pero sin nada de agua.

Paro unos instantes a hacer fotos y a descansar un poco. 52 kms de marcha. Cuando me intento poner de nuevo en movimiento, me cuesta la misma vida, las piernas muy cansadas, bloqueadas de tanta arena. Como puedo llego a otro puentecito que entra definitivamente en la aldea, la leve pendiente me cuesta una barbaridad, pero ya solo queda algo más de 1 kms para llegar hasta la Ermita, que es el destino de la marcha. Voy fijándome en los 3 que llevo delante, que aunque están lejos, al menos me sirven para confirmar cual es el camino, también me fijo en las huellas de zapatillas deportivas que hay en la arena. Gritos de animo de alguna persona que me cruzo, aunque es muy temprano y prácticamente no hay nadie.
Entrada en la Aldea, recién amanecido
Finalmente con el trote ese tan pausado, llego hasta el lateral de la Ermita, al lado de la Casa de la Hermandad de Almonte, que nos han cedido para poder ducharnos.
Han sido algo más de 54kms de travesía, empleando unas 9h49m sin contar las paradas. Y he llegado sobre las 8 menos cuarto de la mañana. Algo más de 11 horas y media desde que salimos de Tomares. Y totalmente reventado. Aunque sorprendentemente, sin nada de sueño durante todo el camino.
Saludo en la puerta de la casa a Victor, que llegó hace rato y ya está duchado. Aprovecho para subir rápido a las duchas ya que hasta este momento ha llegado poca gente, así que consigo ducharme bastante tranquilo.
Cuando me quito las zapatillas, me doy cuenta de la cantidad de arena que tengo dentro de los calcetines. Es increible que haya traspasado polainas, zapatos y las medias de compresión. Además la media izquierda rota por el talón.
Al secarme de la ducha me quito los compeed, y veo que en el unico sitio que tengo ampollas es en los dos talones, justo igual que en los 101 de Ronda. Sólo que aquí no me puse los compeed. No sé que hubiese pasado si no me hubiera puesto de inicio las Cascadia, quizás me hubiese ido mejor.
Ermita

Casa Hemandad de Almonte
Una vez duchado, a recuperar fuerzas mientras van llegando los demás, dando cuenta del tercer bocadillo y de los plátanos. Sobre las 9:30 llegaron los ultimos, y sobre las 10:30 nos montamos en el autobús que tenían contratado para volver a Tomares.

Magnifica organización y excepcional experiencia, que espero volver a repetir en otras ocasiones. Me quedo sin lugar a dudas con los momentos nocturnos en la Raya Real, y con haber podido conocer mucho mejor a una gran familia de deportistas como son los Pretorianos de Tomares.

Fuerza y Honor!!

Datos del Garmin, hay que añadir un kilometro y unos 10 minutos más, porque puse el reloj tarde:


Todas las fotos:

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