miércoles, 5 de diciembre de 2012

La Valiente por Andex 2012

Son casi las doce de la mañana y me encuentro en un lugar indeterminado entre Gerena y Guillena. Hace viento y aunque estoy a pleno sol de un dia espléndido tengo bastante frio, la ropa de abrigo la dejé cuando estaba fuerte y me sobraba todo. Me cuesta verdadero trabajo mover las piernas. Ciclistas me pasan a toda velocidad, algunos dejan palabras de animos, otros nada o no soy capaz de entender lo que me dicen.
No estoy arrepentido de lo que hice. Es mas, he pasado muy buenos momentos y me siento orgulloso de ello. Quise construir una ilusión y como muchas veces pasa quedó en nada, pero me divertí mucho intentándolo y me siento feliz de haber hecho algo diferente. Aun así no creo que pueda llegar a la meta en esas condiciones y lo mejor sería abandonar en el próximo punto de control. Hago cuentas y cuentas en mi cabeza. Horas, minutos y segundos que por mas que lo intento no me cuadran de ninguna manera. Entonces se me pasa por la cabeza la definición de Pundonnó que hace poco me dió un buen amigo:
PUNDONNÓ. Actitual vital que te hace mejor corredó, persona, amigo, padre, madre... Consiste en crecerse ante las dificultades, el dolor, los calambres... y acabar la carrera a golpe de corazón... a veces, ni así se llega.
.........

Para entender esto, lo que había pasado antes y lo que pasó después, hay que remontarse a cuando allá por el mes de Septiembre decidí apuntarme a esta prueba, La Valiente por Andex. Con un objetivo solidario principal que es la recaudación de fondos para Andex.
Esta prueba principalmente es de bicis, pero desde el año pasado cuenta con una modalidad de Marcha. El año pasado fueron 54 kms en 6 horas. Entonces a mi ni se me pasó por la cabeza apuntarme porque yo de ninguna manera estoy a ese nivel. Pero cuando en Septiembre de este año salió la información de la prueba, la modalidad de Marcha había cambiado por 50 kms en 7 horas, asi que yo y un grupo grande de amigos acudimos rápido a apuntarnos, otro nuevo reto que conseguir. Y además parecía que podia ser más asequible que la Turdetania. Aunque el tiempo de corte era duro, pero el recorrido con bastantes menos cuestas.
Fue pasando el tiempo y a finales de octubre hice la Turdetania. Fue muy bien, y hasta ese momento fue la carrera de Ultrafondo a ritmo medio más rápido de las que he hecho hasta ahora, una media de 8'30" el kilometro.
Para completar La Valiente, 50kms en 7 horas; es necesario 8'24" el km. En la Turdetania completé 50 kms en 7h09m. Quedaba un poco para mejorar y asegurarse ser finisher, pero había que hacerlo. Pensaba que lo haría sin mucho problema, porque el recorrido de La Valiente tiene mucho menos desnivel.

Bien. Pues el pasado 1 de Noviembre organizamos un entrenamiento por el recorrido de la prueba, hasta Guillena, unos 34 kms. El resultado fue malo, porque descubrí las muchas trampas que tiene el recorrido y que no iba a ser nada fácil. Piedras, barro, terreno rompepiernas sobre todo entre Gerena y Guillena, que se hace muy duro. Aquél dia, en el entrenamiento acabé absolutamente destrozado y pensando que con la Turdetania tan cercana, no debía de haberme apuntado a esta prueba. No tenía ganas de volver a sufrir, pensaba que La Valiente iba a ser más fácil. Algunos lios posteriores, me provocaron muchisima desgana hacia la carrera, no me daban ganas de participar, ya no me importaba llegar a la meta. Salir en una prueba de ultrafondo con esa mentalidad es estar abocado al absoluto fracaso, porque para vencer las dificultades que se presentan hay que tener muchas ganas y estar bien mentalizado, y eso era precisamente lo que yo no estaba. El amigo Angelito, ya me dijo el dia del entrenamiento que había muchos dias por delante para ilusionarse con La Valiente, pero éstos pasaban y yo encontraba más motivos para desilusionarme, que de lo contrario. Para colmo, era la primera prueba de ultrafondo (salvo la travesía pretoriana, pero esa no es competitiva) que iba a afrontar sin mi amigo y compañero de locuras; Agustin. Por lo que aún más dura todavía se iba a hacer.

Pero finalmente Angelito si que tuvo razón, y pocos dias antes de la prueba encontré una manera de afrontarla que sí me provocaba ilusión. Era una prueba que no me entraban ganas de realizar, una meta que no me importaba alcanzar. Pues bien, no tenía nada que perder, así que podía salir a disputarla como no he hecho con ninguna carrera de este tipo. Arriesgar desde inicio y a ver donde podría llegar. En caso de salirme bien sería la carrera de mi vida, y de salirme mal, siempre podría salirme en uno de los controles y tomarme el día como un duro entrenamiento. Es decir, tomarme la carrera como un reto personal contra mí mismo y descubrir hasta donde sería capaz de llegar. Se trataba de arriesgar para construir la ilusión que me faltaba, pero sin ser temerario ni dejar de tener sentido común. Para conseguir algo, si no se actua no se consigue. Mi ilusion en esta prueba iba a ser buscar la carrera perfecta siempre soñada. Y para ello intenté ponerme en linea de salida con una mentalidad fuerte.

Comentando el tema con Juan Antonio los dias antes, me dijo que iba a salir a un ritmo en torno a 6' el kilometro. Luego hablandolo con Javier Rosales, tambien me dijo que podría salir a ese ritmo. Con lo cual mejor todavía, podria estar acompañado, aunque siendo consciente que antes o despues me iba a quedar solo, porque estos van mucho mas rapidos que yo, y habría un momento que yo no aguantaría ese ritmo.

En definitiva mi plan de salida era ir a un ritmo de inicio en el que me encontrara comodo y que pudiese trotar hasta donde notase flaquear las piernas, incluso en las suaves subidas y toboganes del inicio de la carrera. Segun los ultimos entrenamientos este ritmo iba a ser en torno a 5:50 - 6:00 por kilometro.Al pasar por el tramo de barro, y en peor estado, entre los kilometros 6 y 15 procurar no caer atrapado y avanzar lo mejor posible. Entre el 15 y el primer control en el 22 iba a haber toboganes, pero igualmente intentar correrlo todo. A partir del 22 al 33 que el camino tiene algunas subidas de mayor pendiente, con el constante sube y baja, ya si que pensaba andar en los tramos hacia arriba, y para ello me iba a llevar los bastones en la mochila. Y luego desde el 33 que comienza un descenso hasta meta como buenamente pudiese. Teniendo en cuenta que sobre el kilometro 43 había que atravesar un pequeño río. Mi objetivo ideal, pasaba por llegar al km 33 con una media acumulada hasta entonces de unos 7:00 por kilometro, y de encontrarme bien en este punto, hacer la proeza de intentar mantenerla lo más posible hasta el final. Es decir, una carrera de la leche!!! Como imaginarse que el Betis llega al Nou Camp y le gana al Barcelona.
En la salida, con Jose Luis y Havié
Pues bien, llegamos ya al día de la prueba. Mucha lluvia los días previos, hacía presagiar que el tramo de barro estaría bastante peor que cuando habíamos ido a entrenar por allí. Me metí en la mochila, dos bolsas de plástico del "Mercadonald", para si se ponía el pegote de barro en las zapatillas meter el pie dentro de ellas e ir corriendo con las bolsas puestas para evitarlo. Además el día antes me compré las polainas del "Decartón" y las llevaba de estreno desde el inicio, para evitar que me entrara dentro del pie alguna piedrecilla. Para colmo, mucho frío por lo que decido salir con mi camiseta sin mangas, pero encima otra mas abrigada de pelito interior de manga larga. En los instantes previos hacía un frío por allí de volverse derechito a la cama.
Antes de la salida quedo con Jose Luis Olivares en la meta, donde él dejó el coche, para dejar yo el mio en la salida. La salida y la meta son en puntas del pueblo opuestas. Por el camino nos encontramos a Juan Antonio que se vino con nosotros a la salida en el coche. Pudimos aparcar muy cerca y recoger sin problemas el chip, así como algo de charla con Jesús Reina y su mujer, Carmen; y algunos otros amigos. Lo demás fue rápidamente acabarse de preparar y colocarse bajo el arco, donde pudo saludar a más amigos, incluso algunos que no conocía y que son lectores de este blog o de facebook, como por ejemplo Chico, que se presentó con mucha simpatía. La verdad es que hay más gente ahí atrás de lo que parece, y llega a emocionar de veras.
Con Juan Antonio,  antes de salir
Se da la salida y es muy rápida ya que hay poca gente. Empezamos a ritmo cómodo y vamos hacia mitad del pelotón  enseguida subimos a la derecha bordeando la zona de Itálica, unas buenas cuestas, y Juan Antonio y Havié, en vez de reservar un poco aprietan y se me van por delante. Intento mantener esperando que aminoren algo el ritmo, pero nada, siguen muy fuertes. Veo que Eva, también va con ellos e igual de fuerte, pasamos por la linea de meta y saludo a Pepe Sosa, que me da ánimos y un poco después ya cogemos el camino de tierra de la Via Verde de Itálica. Veo que mis amigos siguen alejándose y ya no los volveré a ver. Veo los tiempos que estoy haciendo en estos primeros 3 o 4 kilómetros y son menores de 5:40 el kilómetro  Aunque no voy mal parece una locura, es casi el mismo tiempo que estuve haciendo el domingo pasado en la carrera de 16kms de Alcalá. El camino ahora es tendente a subir muy suave, y tiene de vez en cuando zonas de charcos que hace desacelerar a los que van en grupo. Yo en estos momentos voy solo, unos escasos metros por detrás de un grupo numeroso de unos 10 corredores. Me empieza a agobiar un poco que se me hayan ido mis amigos porque parece que se avecina un día duro, totalmente sólo todo el tiempo. Afortunadamente, me conseguí concentrar en lo mio, a partir del km 4 ya voy teniendo un ritmo estabilizado de crucero de algo menos de 6' en todos los kilómetros  A este buen ritmito cada vez me voy encontrando mejor, no me canso, llevo el piloto automático puesto y disfrutando. Consigo coger al grupo que tengo delante y me integro en él. Me entretengo con las cosas que charlan. Principalmente lo componen corredores del Club Palaciego de Trail.

El primer hito importante de la carrera se produce casi en el km 7. Se abandona el camino bueno y se entra en la parte de la Vía Verde de Itálica que se encuentra más deteriorada, casi en abandono. Desde aquí hasta el km 15 es la parte más complicada de la prueba en cuanto a que hay mucho barro, piedras y terreno muy irregular. Esta parte es la que tengo más dudas de poder superar corriendo sin parar.
Nada mas entrar en esta zona hay una zona grande de pedrusco. Ya la conozco, el día que lo hicimos entrenando, ya desde aquí fuimos andando, pero hoy no. Intento buscar la zona mas adecuada y avanzo por allí al ritmo del grupo en el que voy. Poco a poco el terreno va cambiando, a charcos, algo de barro, ya hay que tener mas cuidado por donde se pisa, pero continuo bien sin cambiar mucho el ritmo. Unas veces me voy a la izquierda, siguiendo lo que hacen los demás  o a la derecha, o a veces por el centro del camino, intentando pisar la hierba, que es donde el barro se pega menos, y teniendo cuidado en no resbalar, aunque este es un barro más pegajoso que otra cosa. Lo que más me sorprende es que el ritmo continuo sin bajarlo, siempre por debajo de 6' el km. Miro hacia adelante, y ya veo relativamente cerca el gran árbol que marca el cruce de la carretera con el camino y que es donde se encuentra el primer avituallamiento. Me sorprendo de lo bien que voy y lo corto que se me ha hecho hasta aquí. Paro para repostar uno de los botes de isotónica, y para colmo me encuentro con que Jesús Rico ha venido a vernos y echarnos una mano en lo que pueda. Me dice que Havie y compañía no están demasiado lejos y si quiero alguna cosa. Le pregunto donde se va a poner mas tarde y me dice que en el 30. Por lo que pienso que la sudadera ya me empieza a sobrar y hasta el 30 mucho más, ya el sol pega de pleno, por lo que se la doy y sigo ya solo con la camiseta. Me despido y me desea suerte. Es el km 9,5; el km 10 lo hago exactamente en 1 hora, contando el tiempo perdido en el avituallamiento incluso. Cruzo la carretera y entro en la parte mas complicada. Nada mas comenzar una zona tremenda de barro, donde casi me resbalo y me caigo de bruces sobre él. Luego otra parte donde hay que subirse por un talud con el pie doblado, y me empieza a doler bastante la zapatilla, para finalizar entrar en un terreno arado para evitar un puente destruido, y en esta parte prácticamente los pies se hunden, pero no he tenido que parar en ningún momento, tan solo se han resentido un poco los tiempos, pero muy poco, casi nada. En cuanto el camino mejora solo un poco, sobre el km 12, vuelco a marcar 3 kms seguidos por debajo de 6. Todas estas complicaciones, y el darme cuenta que las voy superando y que ninguna de ellas son capaces de hacerme parar, me hacen superarme y venirme muy muy arriba, la moral se pone por las nubes y los pelos de punta, además de por el frío, de la emoción de estar dando lo mejor de mi mismo. Lo normal es que ya hubiese tenido problemas y hubiera tenido que andar.

En el tiempo que perdí en el avituallamiento quitándome la sudadera, el grupo en el que iba se me va por delante, y este tramo complicado lo hice solo, pero cuando vuelvo a coger un buen ritmo, empiezo de nuevo a coger a algunos corredores, y a adelantarlos, ya que muchos trotan y caminan, y yo aún no me he echado a caminar. Por esta parte me voy fijando por donde los demás toman el mejor camino, hay taludes que jalonan algunas partes del recorrido y en estas zonas es donde mas barro se acumula. Algunas veces se pasa por en medio; otras subiendo el talud por la izquierda, otras por la derecha. Aunque haya que subir alguna cuestecilla pronunciada no me importa hacerlo, mucho mejor que pisar el barro. Sigo sin parar en ningún momento. En esta parte es quizás cuanto más estaba disfrutando, ya que llevaba una buena cantidad de kilómetros a buen ritmo, con las piernas aun sin estar doloridas y además me encontraba en una situación de carrera bastante adelantada, un lugar en el que nunca me había encontrado antes. Y encima haciéndolo bien. Los bastones no los había tenido que utilizar, ni mucho menos las bolsas para el barro. Un momento de subidón indescriptible, mucho más que "fluir", estaba consiguiendo hacer realidad lo que había soñado que podría llegar a hacer, y antes estaba casi convencido de que en el barro me iba a tener que parar.
Trotando cuesta arriba, de camino a Gerena

Miro el reloj y ya van más de 14 kilómetros y se que en poco tiempo vendrá otro avituallamiento y volveremos a confluir en el camino general, donde compartimos recorrido con las bicis. Hago mis cálculos de lo que me queda de liquido y creo que puedo aguantar porque un bote lo tengo entero, así que para dar mas caña aún decido beberme un vaso de isotónica en el puesto y no parar a rellenar el bote. Km 15 en 1h30m y salgo trotando hacia Gerena. El camino ahora es muy diferente, el piso es bueno, hay subidas no muy pronunciadas pero mas largas que antes, con sus correspondientes bajadas, lo que se suele llamar toboganes. Algunas de estas subidas algo mas pronunciadas que otras. Pero el principal detalle es que ya vienen todo el rato bicis adelantándonos por la izquierda durante todo el camino, algunas veces a toda velocidad y hay que tenerlo en cuenta.
Fiel a la táctica que quería seguir de no reservar hasta ver donde podía llegar, troto en las primeras subidas y recupero en las bajadas. Sigo yendo fácil de respiración  no me canso al ritmo que voy para nada, sigo como en una nube. Pueden ser los mejores momentos que haya realizado corriendo desde hace muchos años, como ya dije antes el "fluir" se queda bastante corto para lo que voy experimentando. En un momento dado pienso que además de beber continuo como lo hago, debo comer algo, para no tener ninguna flaqueza de fuerzas en ningún momento. Decido tomar una barrita de frutas, la saco del bolsillo del chaleco, muerdo el plástico para romperlo y... ¡catacrack!!. Oooh No!. Me acabo de cargar un empaste de una de mis paletas. De golpe y porrazo vuelvo de mi nube de gloria por la que estaba flotando y caigo de cabeza al suelo. Es la segunda vez que me cargo el empaste que hace un par de semanas me puso el dentista cuando se me rompió la paleta. La primera fue comiéndome las uñas la semana anterior viendo la salida de la carrera de Fernando Alonso. Todo mi "fluir" se pierde y empiezo a tener pensamientos negativos relacionado con dientes y dinero perdido. A partir de ese momento las sensaciones no serán las mismas.
Para acabar de golpearme, empiezo a notar las primeras molestias en mis piernas y ya nada será lo mismo. En la siguiente cuesta sigo trotando, pero noto un dolor algo mas fuerte y pienso que hasta aquí, ya no debo hacer mas el loco, y empezar a caminar rápido en las cuestas arriba con mayor pendiente. En las cuestas mas llevaderas sigo trotando aunque lento. Ya estamos muy cerca de Gerena, y poco antes de entrar saludo a Jose Antonio Coco, que está haciendo fotos, y un poco más tarde a Carmen, la mujer de Jesus Reina.
Acercándonos a la carretera, hay unos buenos repechos donde no hay mas remedio que andar. El ritmo que hago en estos kms hasta el control de Gerena en el 22 es de unos 7 por kilómetro  Se va por un lado de la carretera, se pasa un túnel y se vuelve por el otro lado. Aquí recibo unos saludos muy efusivos desde el otro lado de alguien que en principio no conozco, pero que pienso ya veré cuando me coja (luego me enteraría que era Chico, y que me adelantó mientras me avituallaba). Un poco antes de entrar en el control, saludo al amigo bloguero Anibal, al que tampoco conocía y ya va siendo hora, está haciendo la duatlon y nos deseamos suerte mutuamente. Y sin más entro en el avituallamiento. Muy bien organizado y con muchas cosas, a pesar de que hay en el mucha gente, sobre todo muchas bicis. Como plátano  frutos secos, también hay pastelitos, y lleno los botes. Además aprovecho la amabilidad de los voluntarios para que me ayuden a sacar de la mochila los bastones y a guardar los guantes de las manos en ella sin tenermela que quitar. La carrera a partir de este momento será otra y a partir de ahora voy a utilizar los bastones para ayudarme a superar las pendientes, que aunque no son muy largas, no viene mal su ayuda. Me encuentro muy cómodo andando y hasta trotando lento con ellos. Por lo tanto ahora la estrategia cambia, ya se acabó lo de trotar lo máximo posible, y ahora todas las cuestas las haré andando.
Voy muy bien de tiempo, paso el control en torno a 2h20m. Piso alfombra del chip, y tiramos hacia arriba de un camino con una buena pendiente que lleva a la ruta del agua. Tiro de bastones para impulsarme bien y más cómodo y al principio, supongo que del frío y empezar a hacer fuerza con ellos, se me agarrotan los brazos una barbaridad, menos mal que poco a poco se fueron recuperando y haciendo su función.
Llegando a Gerena
Pero se va notando que ya la cosa no va a ser igual y va a haber que empezar a sufrir. En las subidas los cuádriceps están muy agarrotados, y en las bajadas donde troto, la cosa no va mucho mejor. Este agarrotamiento cada vez va siendo mayor, y finalmente acaban por reventarme del todo, tengo las piernas totalmente bloqueadas, al agarrotamiento es de los cuádriceps y también de isquiotibiales, tengo que parar e intento estirar un poco en donde hay una cancela. En esto veo que viene por detrás alcanzándome, Pepe, del Club Mairena. Se para un momento y hablamos. Parece que se encuentra muy bien y le puede salir una buena carrera, pero antes de despedirnos le digo si puede acercarme el tubo de radio salil de dentro de la mochila, porque no se me ocurre ya ningún otro modo de poner eso en orden. Quedan solo unos pocos metros para el km 25, estamos a mitad de carrera y me he quedado parado. Me unto todo el radio salil que puedo por delante y detrás de los muslos y retomo mi camino andando, a ver si se va pasando.
En alguna bajada intento trotar algo pero nada, en cuanto el camino se pone en plano o algo cuesta arriba me vuelvo a agarrotar totalmente. Los ritmos por los que me estoy moviendo ahora son entre 9 y 10 minutos el kilómetro  y como un 95% andando. empiezo a hacer mis cuentas. Si el ritmo que es necesario hacer para las 7 horas es de 8:24 por km; como he hecho unos 20 kms algo más de 2 minutos mas rápido, he podido conseguir 20 comodines para hacer 20 kms 2 minutos mas lento que ese ritmo, mas 10 kms que tengo que hacer a 8:24. No parece complicado si consigo mantener kilómetros por debajo de 10 minutos, ese lo hago mi objetivo.
Y así sigo. Troto algo en una bajada por asfalto, pero rápidamente me vuelven las molestias, paso alguna subida bastante dura, hasta que finalmente cruzo por debajo de la autopista y la carretera, y aunque el terreno no es complicado no recupero, mientras tanto aprovecho también para comer algo. Las sensaciones son malisimas, el frío arrecia, me paro, me pongo mas radio salil. Hace mucho viento y frío y se me empieza a pasar por la cabeza que es mejor acabar con el sufrimiento y en Guillena dejarlo e irse para casa. No viene nadie por detrás  ni bicis, estoy prácticamente solo. Hago cuentas y no cuadran. Para poder asegurar llegar a meta a un ritmo de unos 10' desde Guillena, necesito unas 2h30 de tiempo. Necesitaría llegar a Guillena en 4h30 de carrera. Me apresuro a ver mi tiempo y llevo unas 3h30, tendría que llegar en una hora y me quedan 7 kms y casi no me puedo mover, y queda la peor de las cuestas, la que el día que conocí el circuito entrenando, me hizo pensar que no iba a participar.

Pero es entonces cuando recuerdo la definición de Pundonnó de Javier Rosales, y me digo a mi mismo que no me puedo rendir, que hay que intentar recuperar e intentar llegar hasta meta. Se me ocurre mirar el reloj el ritmo promedio y veo que en ese momento, ya km 30 llevo 7:09 y me sube muchísimo la moral porque está muy bien. El mejor de mis objetivos era llegar al 33 con 7:00 y realmente no he perdido mucho respecto a eso. Hay que lucharlo que aún no estoy perdido! Empiezo a trotar muy muy ligeramente, el trote cientounero que conocí en Ronda. Es curioso porque este trote, cuando empiezas te duelen los músculos una barbaridad, pero si lo mantienes, la sensación es que las piernas se van acostumbrando y te permiten desplazar a ese ritmo, y poco a poco casi va desapareciendo el dolor.
Miro hacia atrás y veo que se aproxima un pretoriano. Es Andres, nos saludamos y me dice que la III Cohorte está aún bastante lejos, que cree que a unos 3 o 4 kms. Otro de mis miedos es que me cogiera el pelotón pretoriano tan rápido, porque suelen ir al final de carrera y sería chungo. Continúo un poco de tiempo trotando con Andrés, y enseguida llegamos al Zoo de Guillena y veo que ahí de nuevo está Jesús Rico.

Qué gran alegría me da al verle!. Le cuento que voy mal y que se me pasa por la cabeza quedarme en Guillena. Me obsequia con un plátano y enseguida continuo por una bajada hasta la carretera para llegar a la ultima subida fuerte. Muchas gracias a Jesús por toda la ayuda recibida. Andres ya se ha ido por delante y continuo por la carretera a ritmo cientounero. Quizás por el plátano y los últimos ánimos me encuentro bastante mejor. Vuelvo a coger el camino de tierra y empiezo la subida. Avanzo a buen ritmo con los bastones y cojo a otro corredor que va bastante peor que yo. Me dice que tiene poco entrenamiento, le intento animar, le ofrezco radio salil. Viene una pequeña cuesta abajo y le animo a trotar algo, empieza y enseguida se queda atrás  Luego vuelve a empinarse el recorrido. Incluso me adelantan dos bicis que veo que un poco mas adelante se tienen que bajar y continuar andando. Es justo la parte donde hace un mes lo pasé peor y pensé en no participar en la Valiente. Pero ahora ya me encuentro bastante mejor, esto parece otra cosa, he conseguido por fin la necesaria "resurrección". Las vistas a lo lejos de Guillena y del camino hacia Sevilla, son espectaculares. Todo lo veo ya de otra forma, y es un momento para dar gracias de poder estar en ese lugar y haciendo un deporte que tanto nos gusta. Ahora mi llegada a Guillena en un tiempo adecuado para ser finisher lo veo muchísimo más factible.
Desde arriba del todo comienzo de nuevo a trotar y me dirijo al cruce del bucle que hacen las bicis de la prueba de 100 kms. Menuda parafernalia que hay allí montada y la cantidad de bicis lanzándose a toda leche hacia Guillena y Oswald intentando ordenar el trafico. Relleno un bote de bebida en el pequeño puesto que hay allí y tomo camino hacia Guillena. Se trata de una suave bajada de unos 4 kms salpicada con un par de pequeñas subidas. Intento recuperar esfuerzos de la anterior cuesta, pero me pongo a trotar cada vez que me encuentro mejor. Vuelvo a adelantar a otro participante, que se encuentra ko, me dice que tiene fastidiado un tobillo y que va a retirarse en Guillena. Le deseo suerte de nuevo y continuo. Ya estoy muy cerca de Guillena y se escucha de lejos el follón que tienen montado en el punto de control los pretorianos con megafonía incluida.

Justo entrando en Guillena, con los ánimos de mis amigos



A los primeros que veo como avanzadilla son a Jose Manuel Espinar y a Antonio Mayoral, hacen fotos y animan mucho. Jose Manuel me acompaña hasta el puesto de avituallamiento. La entrada es espectacular, parece la meta. Están las alfombrillas de los chips, un arco inflable y la megafonia donde Jose Luis Martin grita mi nombre. Yo subo los brazos al pasar por el arco y digo: Esta es la meta no? Y todos, noooooo!. Me paro en el puesto y aprovecho para recargar botes, y comer más plátano  Llevo de tiempo 4h32m, parece mentira pero hace una hora me parecía imposible llegar hasta aquí en este tiempo, ahora tengo el colchón de tiempo que necesitaba y me hace estar bastante tranquilo.
Pregunto dónde viene el pelotón pretoriano y Dani me dice que están escasamente a 5 minutos, que me espere y vaya con ellos, pero Jose Manuel me insiste que no lo haga y que salga ya rápido. Y menos mal que lo hago, porque de haberme quedado allí  me hubiera enfriado y hubiera tenido muy difícil volverme a poner en marcha. Así que raudo y veloz me largo de allí.
No era la llegada, solo el 2º punto de control

De charla en el avituallamiento

Por una calle de Guillena aprovecho para volver a parar y volverme a untar por todas partes de radio salil. Luego continuo por el pueblo al coche, con mucho ojo del tráfico que está abierto y con los ánimos desde la moto de Paco Muñoz, que me pregunta como estoy y si necesito algo. La verdad que la actuación de los muchos voluntarios en esta prueba fue espectacular.
A la salida de Guillena sorpresa, porque en vez de continuar por el camino paralelo a la carretera, hay que bajar y subir por debajo de la carretera por un camino algo más complicado a la orilla de un arroyo, pero por aquí voy trotando casi todo el rato, aprovechando que me encuentro bien para lo que pueda venir después. Me voy haciendo a la idea de que esta variante en el recorrido es algo más larga que tirar por la carretera, y que seguro que tendremos que hacer más de 50 kms. Las piernas parece que me siguen aguantando, aun así, como es todo prácticamente llano, intento fijarme un objetivo cuando me pongo a correr de hacer al menos casi un kilómetro seguido. De esa manera las sensaciones son de nuevo muy buenas. Finalmente llego a la larguísima recta que nos llevará hasta el cruce de La Algaba. Se ve a lo lejos 2 torres con forma de tubo, no se si son de Emasesa. La primera es mas o menos donde está el arroyo de Los Molinos y la segunda el cruce de La Algaba. Se ve muy bonito el camino porque de vez en cuando hay alguna pequeña colina que subir y desde lejos y con la que llevamos encima parece el Tourmalet. De esta manera, y por supuesto en las subidas siempre andando llego hasta un poco antes de llegar al río  Paso la distancia de Maratón aproximadamente en 5h15m. Cojo el móvil para llamar a mi mujer, tenia llamadas perdidas, pero había desactivado el altavoz del móvil sin darme cuenta. Me dicen que ya están en meta y yo le digo que me voy a cruzar el río  Estoy casi en el km 44 y me quedará aun mas o menos una hora para llegar.

En el arroyo se ve muchísima agua, por el camino principal se cruza directo, pero yo me desvío hacia la izquierda por el paso de cobardes. Mala suerte que cuando yo llego no va nadie delante mía  y no me doy cuenta de que un poco más a la izquierda hay un dificultoso camino donde te puedes mojar muy poco. Solo está Perico el fotógrafo en el otro lado. Subo a una especie de pequeña montañita y le pregunto como se pasa, me dice que tire para alante como pueda. Total, que pongo el pie derecho en el centro del arroyo pensando que no estaría muy hondo y con un paso alcanzar el otro extremo de la montañita. Pero zaaas! se me hunde la pierna hasta casi la rodilla. El agua está helada pero lo peor es que hay que salir de ese agujero. Meto la otra pierna tambien y hago fuerza para salir de alli, y para remate al subir por el otro extremo del rio me dan dos buenos tirones en ambos gemelos. Lo que me faltaba para terminar la prueba contento.
Tengo los pies y casi hasta la rodilla totalmente empapados, pero no queda otra que tirar para adelante, me pican el dorsal en el control que hay luego, lleno bote de agua, y continuo.

Saliendo de dentro del arroyo
Ahora ya si que definitivamente no puedo trotar casi nada, la mayoría del tiempo voy andando. Sobre el km 47 más o menos me coge Jesús Reina, y continuamos los dos ya juntos, de charla todo el tiempo. Llegamos al cruce de La Algaba, donde se encuentra el último avituallamiento, también con pretorianos. Bebemos algo y nos vuelven a decir que van a ser unos kilometrillos más de la cuenta...
Todavía quedarán algunas sorpresas más. Bajamos por un lugar escarpado para pasar por debajo del puente de la carretera de La Algaba. Cuando subimos por otro lugar más escarpado aún, menuda sorpresa que hay que saltar una valla quitamiedos. Menos mal que dos voluntarios nos ayudan... Seguimos luego por un estrechisimo sendero en el que nos tenemos que parar cuando las bicis intentan adelantarnos, para llegar a un camino asfaltado donde ya pienso que solo queda asfalto hasta llegar al pueblo y cierro los bastones. Pero nada mas lejos de la realidad, entramos en un nuevo camino y empezamos a pasar por debajo de la autopista, y para nuestra sorpresa, vemos dos tíos en bici jurando en arameo porque hay que saltarse otra valla quitamiedos y avanzar por un barrizal que va justo debajo de la autopista. Vemos que sí, que es cierto, que la marca de la organización está allí. Saltamos la valla y vamos por ese camino donde pensamos que si hay un accidente en la autopista en ese momento, nos cae encima un coche. Unos días después he podido comprobar que algunos corredores, los delanteros no saltaron la valla y siguieron por el camino normal, y además en el track de wikiloc de la organización, no hay que saltar ninguna valla. Es probable que durante la mañana algún gracioso cambiara el cartel de sitio...

Una vez pasada esta ultima sorpresa, voy con la esperanza que al entrar en el pueblo en vez de tirar a la derecha y bordear el teatro romano, ya que si han hecho algún cambio en el recorrido que ha ampliado los kilómetros  (ya llevamos mas de 50, que los marqué en 6h32m), se coja directamente hacia arriba, al pabellón sin ningún otro tipo de callejeo. Pero nada, las esperanzas se esfuman rápido. Jesus empieza a trotar y le sigo con dificultad por la parte plana del pueblo, pero el ultimo kilómetro es en subida y él aún tiene fuerzas para trotar por aquí  le digo que no se preocupe de mi, que llego más tranquilamente, así que tira para adelante y le pierdo de vista.

Este ultimo kilómetro con muy poca gente por la calle, dudando en varias calles sobre si era por ahí o no, pero sobre todo se me reproduce en la cabeza toda la película de la carrera, cuando por esas mismas calles en los primeros metros iba con toda la fuerza del mundo y corriendo bien rápido. Los momentos tan bonitos vividos en la carrera hasta llegar a Gerena, estando en una situación de carrera en que nunca había estado en este tipo de pruebas. Los momentos malos pasados en el camino de Gerena a Guillena, con todo el sufrimiento, pero sobre todo con la fuerza de voluntad para reponerse y poder conseguir ser finisher. Esa entrada en Guillena tan divertida, y el camino de vuelta a Santiponce con tantos obstáculos que superar. Todas esas horas de esfuerzo, alegría, sufrimiento. De todo, de nada, de morir, de resucitar; y todo mezclado a la vez, pasan por mi cabeza en milésimas de segundo. Y queda lo más importante que es la llegada a meta. Antes de girar en la calle del final voy trotando y veo que aparecen mis amigos Jose Manuel y Juan Antonio, a los tres nos entra una gran alegría de vernos. Juan Antonio ha hecho una carrera sensacional, en menos de 5h30. Ya no queda nada, giro a la derecha y veo a mis hijos y a Merche, me abrazo con ellos y continuo para entrar en meta en 6h52m24s, roto del esfuerzo, pero con la media por kilómetro más rápida de toda mi vida en este tipo de pruebas, 7'51, y consiguiendo ser finisher, cosa que no tenía nada clara. La única pena es que hice los 50 kms en poco más de 6h30 y finalmente al ser 52,5 el total, parece un tiempo para 50 que no es, pero qué se le va a hacer.
Justo en la recta de meta

Escasamente un par de minutos después de mi entrada, se dirigen hacia meta el impresionante grueso de los pretorianos. Me voy rapido hacia adentro para intentar comer algo, porque el esfuerzo ha sido grande. Hasta que no consigo bebida, un plato de garbanzos y un sandwich; y sentarme en el suelo no me quedo tranquilo porque me parece que me puedo marear.

Mientras como y charlo con algunos amigos mi mujer recoge el premio de finisher y regalos. Un botijo con una inscripción por donar a Andex la fianza del chip, camiseta y un trozo de un gran azulejo que está compuesto por tres trozos en total. Hay 3 años para conseguir el premio de finisher completo. La verdad es que el azulejo es muy bonito.
Descansando y reponiendo fuerzas


Posición final: 86 / 102. Clasificación aqui

Nos vamos a casa y a descansar. Durante todo el sábado no fui persona, incluso casi todo el tiempo tuve escalofríos y tiritonas, hasta que no me levanté al día siguiente sólo con los dolores de piernas no fui capaz de pensar de nuevo en lo vivido el día anterior. Es curioso, porque antes de la carrera no me entraba ninguna gana de hacer esta prueba, pero después, ya me estaban dando ganas de volver a participar en la siguiente edición. Plantearme la carrera como un reto tan personal conmigo mismo, es principalmente por lo que creo que me han aparecido esas ganas de repetir. El sentimiento que tengo es de tremenda satisfacción, por salir a darlo todo y por superar los momentos malos y conseguir finalizar con el mejor tiempo que nunca he podido hacer en una carrera de este tipo. Al final el Betis salió goleado del Camp Nou, pero metió el primer gol, y salió a jugar de tú a tú al Barcelona.

Pero también me hace pensar en el nombre de la carrera, La Valiente. ¿ Y se podría decir que soy un Valiente por haber salido a tope en la carrera, por haber superado esos malos momentos, por avanzar por el barro a pesar de sus intentos por pararme, por seguir hacia adelante a pesar de los dolores musculares, por atravesar ríos, por saltar todo tipo de vallas, por hacer mas kilómetros de los previstos...?
Pues la verdad, creo que no. En esta prueba yo mismo decidí ponerme en la linea de salida, que no es poco estar en condiciones de poder disfrutar y participar en un evento de este tipo. Pero hay otras muchas cosas bastante más importantes que todo esto y a veces se nos olvidan las cosas por las que de verdad podemos ser Valientes.
En otro momento he participado en carreras en las que yo no quise ni elegí estar en la salida, y como el sábado, hubo que superar una gran cantidad de problemas y escollos, para poder llegar a la meta. Quizás por esas carreras en las que no se elige participar, sí que pueda ser, y hay gente que es Valiente. A diario nos cruzamos con gente verdaderamente Valiente, mucho más de lo que nos podemos imaginar. La diferencia puede ser esa, elegir estar en la salida o no.
Lo del sábado? Lo del sábado, la verdadera realidad es que estaba chupao; comparado con esas cosas.





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